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LOS LOCOS DEL RITMO (1964) — 2 comentarios

  1. Y como la promesa del General Douglas S. Mc Arthur… de (Volveré) al pueblo Filipino, ellos volvieron por sus fueros a la casa discográfica que los vio nacer; y que por lamentable decisión dejaron ir en busca de ratificar su prestigio por otros lares y que ellos siguen siendo “LOS LOCOS DEL RITMO” una institución en el ambiente artístico de México y Latinoamèrica en los años sesentas. Efectivamente los viernes se convirtieron en el día esperado por todos sus seguidores. Anhelábamos verlos y deleitarnos con su actuación y coreografía, símbolos inequívocos de que efectivamente eran ellos y que a pesar de sus nuevos integrantes todos eran un solo grupo. Año difícil por la razón mencionada, esto los obligó a retomar los éxitos de la invasión Inglesa e incluir en su repertorio las versiones a esos temas. El movimiento voraz de la mercadotecnia, de publicistas deseosos de estar a la moda, aunado a los medios masivos de comunicación, dando preferencia a los discos provenientes de Europa, inundaron el mercado nacional. Poco a poco la competencia desleal y el concebido “malinchismo” por lo extranjero, fueron mermando la preferencia por lo nuestro. Asì, la obligatoriedad de grabar lo que era un éxito en el extranjero; y la escasez de nuevo material, creado por sus compositores y autores Nacionales, fueron las causas que iniciaron el cierre del ciclo de vida del Rock and Roll en Español. Y como decía el inolvidable amigo locutor de Radio Mil, Don Roberto Anaya: … ¡Esto es vida, y lo demás son sobras! . . . Asì me tocó vivirlo. Antonio

    Pues ya somos dos que estamos completamente de acuerdo, Los Locos del Ritmo fueron los más dignos representantes de una época que muy pronta estaba en modificarse tanto, que la llevaría a marcar su propio final, pero bendita sea la Internet, porque a través de su espacio seguiremos recopilando material para dejar constancia de su existencia y hacer saber a todos aquellos que no tuvieron la oportunidad de compartir con nosotros sus gloriosos días, lo que el exprimido cerebro nos permita encontrar entre nuestros recuerdos, para narralo . . . TAL COMO LO VIVIMOS.

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