THE MONKEES

Este grupo fue más bien un producto de mercadotecnia estadounidense, intentando con ello opacar el tremendo impacto de la Ola Inglesa y utilizamos la palabra intentar en lugar de fracasar, ya que ese fue el resultado para tan improvisado plan . . . Para empezar, los miembros fueron seleccionados para un TV programa de comedia y sólo dos de ellos contaban con talento para aportar algo dentro del terreno musical: Michael Nesmith tocaba la guitarra y tenía sensibilidad para la composición, en tanto que Peter Tork se entendía con la guitarra y los teclados; por su parte Micky Dolenz y Davy Jones, este último conocido como el Monkee inglés, sólo podrían colaborar con su voz . . . Por lo anteriormente expuesto, si deseaban estar en condiciones de obtener éxito, deberían contar al menos con elementos que tuvieran fuerza y frescura, es por eso que para conseguirlo, se apoyaron en canciones escritas por consumados talentos como Carole King, Neil Sedaka, Neil Diamond, Tommy Boyce y Bobby Hart . . . Así, con estos argumentos lanzaron su primeros experimentos, dos discos de larga duración titulados THE MONKEES y MORE OF THE MONKEES, era de esperarse ¿Verdad? muy originales, el caso es que el ensayo funcionó, al menos al principio, gracias a las alegres y perfectamente promovidas tonadas de su contenido, destacando inmediatamente “Tema de Los Monkees” “El último tren a Clarksville” “Soy un creyente” “No soy tu piedra de toque” “Ella” “Aquí está el futuro” “Mary Mary” “Quiero ser libre” y “Cuando el amor toque a tu puerta”, sin duda alguna, armando con ellas lo mejor de su repertorio, toda vez que desde el tercer acetato, tuvieron la “brillante” idea de incluir obras propias que los alejaron del consumismo popular y por consiguiente dejaron de ocupar tiempo aire en las estaciones de radio, en esas condiciones pasaron de noche tres producciones más y fue hasta el sexto intento, distribuido en nuestro mercado a finales de 1968, cuando volvieron a escucharse con “Soñando despierto” y ya señores, eso fue lo mejor y al menos en México, abandonaron la tarima para decender directamente al anonimato.

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